domingo, 8 de marzo de 2009

LOS HOMBRES DEL PODER Y SUS PALABRAS...

En verdad, los hombres, tenemos muchas creencias, no hay duda de que muchas se esconden en los faldones de la fe o en las esperanzas y en el desequilibrio o en los miedos de no ser lo que suponemos ser. Así que, cuando creemos que somos los hombres, los que debemos dominar el mundo y hacer la imposición de la verdad o ejercer el poder y, las creencias, no se ajustan a la realidad, pues nos desconcertamos y actuamos con miedo y, en el miedo, se genera y se produce la violencia y el terror. Por experiencia creo, porque lo he experimentado, que todo conocimiento es producto de lo que experimentamos y no de lo que creemos, así, las palabras, son parte de ese conocimiento y por ello, los hombres que se sienten “eruditos o sabios” creen en las palabras y, con las palabras, ni se experimenta ni se conocen las realidades de las cosas o de los actos. Por ello, los políticos y los demagogos, están tan enamorados de sus palabras y, por esa misma razón, no son congruentes con sus actos, porque solamente tienen creencias pero no experimentan ni viven la realidad que es lo que brinda el verdadero conocimiento que nos permite sortear los asuntos de la vida. La palabrería pues es muestra de grandes conocimientos, pero no de verdadero conocimiento y es así que el pueblo, que tiene la sensibilidad de la experiencia diaria dice que, la palabrería, hace la demagogia y que los políticos caen en esa demagogia porque creen, tal vez, en el valor de sus palabras pero no serán congruentes con el significado porque no lo viven ni lo experimentan. “SE SIGUE MATANDO EL PRESENTE, CON LA ESPERANZA DE QUE ALGÚN DÍA, TENGAMOS UN BUEN FUTURO”.

ES POR ESA RAZÓN QUE PARA LOS POLÍTICOS VENDER LA ESPERANZA Y HACER DE SUS PALABRAS LAS CREENCIAS, ES TAN IMPORTANTE Y VITAL, pero no solucionan nada, porque son incapaces de ver la realidad, de vivirla, de experimentarla. Caen en las promesas y, como las palabras no son la realidad, sino son signos distintivos de la misma, rutas, orientaciones, pues se olvidan y por ello, los políticos y los demagogos, todo el día están hablando y haciendo discursos, pero no escuchan a los demás, porque su creencia es que, desde la cima del poder, pueden imponer y cambiar esa realidad, cuando no tienen ni intenciones de hacerlo porque se envuelven en esa palabrería y venden esperanzas que no cumplen con el ahora y, como solamente creen, siempre, están cambiando de creencias.

Cada día lo identifican con un homenaje, el día domingo, se dedicó a las mujeres y, con ello, se dio rienda suelta a las declaraciones, a los discursos, pero nadie cambia la realidad de las mujeres muertas y asesinadas en Ciudad Juárez, porque a nadie le interesa resolver los casos de esos asesinatos que han sido utilizados: como un escudo por los políticos, las declaraciones y los discursos de un grupo de políticos o de un grupo de oportunistas que viven de este asunto y, si se resolviera, pues se terminaría el negocio o, como ha sido usado para distraer la atención sobre la realidad violenta y la explotación que se genera en miles de obreros de las maquiladoras, en la miseria que se contrasta con la opulencia de El Paso, gracias a los gastos que hacemos los mexicanos en esa región fronteriza, por el esfuerzo de trabajo mal pagado que hacen miles de gentes que generan las riquezas y la opulencia de la zona norteamericana, nadie quiere que se vea esa realidad o bien, que se explore y se denuncie la realidad sobre miles de desapariciones, asesinatos y venganzas que se han producido en esa región que superan en mucho al número de las muertas de Ciudad Juárez y que, algunos estudiosos, suponen, que pueden superar los 25 mil hombres asesinados y desaparecidos en el mismo lapso en que se habla de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez. Esto, demuestra la impunidad, pero también la ineficiencia, la complicidad y corruptelas de los políticos, los policías, los comerciantes, los banqueros, los funcionarios, de este lado y del otro lado y eso es, precisamente, lo que no quieren que veamos y por ello, ocultan esa realidad, con las palabrerías y la demagogia.

Ahora, vivimos en ese escudo que ocupan los políticos, funcionarios y policías para ocultar su ineficiencia, complicidades y corruptelas, porque en todo el esquema y el problema de la inseguridad, ellos, aseguran que, esa inseguridad, se ha incrementado por los delincuentes, cuando en la realidad aumenta por su negligencia, por su ineficiencia, por las complicidades y por las corruptelas, porque los políticos no han sabido cumplir con sus obligaciones y, los hombres del poder, están tan ocupados en sostenerse en el mismo y en enriquecerse por el mismo, que no ejercen el poder en sus subordinados y “colaboradores” para que cumplan con sus obligaciones y es así que, el “poder corruptor” que genera la impunidad, alienta la complicidad, aumenta la ineficiencia y provoca la inseguridad, se propicia, desde el poder, por esa razón, LA CORRUPCIÓN DE LOS PODEROSOS ES LA PEOR DE LAS CORRUPCIONES. Lo que debemos exigir los ciudadanos es que, los políticos, los policías y los funcionarios, cumplan con su deber y no se desgasten en palabrerías y discursos, que se comprometan a ser honestos y eviten la corrupción, la complicidad, la ineficiencia y la impunidad. Si en verdad hicieran lo que deben en vez de desgastarse en discursos, declaraciones, en juntitis, o perderse en la prostitución moral o la física como vemos, ocurre, en muchos casos en los hombres del poder, en vez de perderse en las juergas y en las comilonas de las “relaciones públicas y púvicas”, se dedicaran a usar el tiempo en resolver, escuchar, experimentar, vivir el poder y cambiar lo que se debe cambiar y solucionar lo que deben solucionar, las cosas serían diferentes y se generarían las condiciones para garantizar la seguridad, con ella, la defensa y garantía de las vidas, libertad, paz social, riqueza personal, familiar y social de los ciudadanos. Ojala que los políticos, en vez de creer que la motivación es el poder, experimenten y ejerzan el poder, para el beneficio de todos, no para su propio beneficio y, sin duda, estaremos avanzando en el ahora, no en la demagogia de las promesas del futuro. Bueno no es cuestión de reflexionar, sino de experimentar y convertirlo en realidad.

viernes, 6 de marzo de 2009

VIOLACIONES A DERECHOS Y GARANTÍAS

Hace unos días escribí un artículo sobre el robo, el tráfico y la explotación de miles de niños en nuestro país. Varios lectores nos comentaban que en México hay miles de niños desaparecidos o que han sido robados a sus padres y a pesar de todas las denuncias y esfuerzos personales que realizan sus familiares no hay resultados en las investigaciones y solamente han recibido el trato burocrático, ineficiente, deshumanizado y frío que acostumbran los policías y los ministerios públicos que pretenden que les den recursos esas familias, dizque para continuar con las investigaciones ya que, de otra manera, alegan, que tienen muchas investigaciones y muchos casos que resolver, muchas órdenes de presentación o detención que deben cumplir y, en ese juego de ineficiencias y corruptelas, miles de familias viven con la angustia y el dolor de sus hijos e hijas desaparecidas, buscando en cada calle o en cada niño que ven en las mismas, ocurriendo a todas las llamadas que les hacen los ciudadanos que, por alguna razón, se han enterado del asunto, para investigar por su cuenta el paradero de sus hijos y, en este terror, también, se consumen las historias más negras y duras de una realidad cotidiana, donde se habla de niños que son deformados, enceguecidos, mutilados, robados sus órganos para los trafiques, explotados en la calle para que pidan limosna o para que sean utilizados y violados en la explotación sexual infantil.

Mientras todo esto sucede, las autoridades, insensibles, nos hablan de otros problemas y de otras cosas que solo persiguen los reflectores de la publicidad y no dudamos que, en el caso de los niños y niñas desaparecidas, robados y explotados, existe toda una red de corruptelas que llega a los niveles más altos de las autoridades de la “inseguridad pública”. Lo mismo sucede con los secuestros de los familiares y de los niños y jóvenes que se hacen cada vez más constantes ya que, desde las mismas escuelas, se tejen las redes para el secuestro que siempre se dan al tipo de secuestros exprés, es decir, se solicitan rescates menores en dinero, asegurándose que los familiares pueden cubrir, en poco tiempo, el mismo y ellos, no corran riesgos para que en la desesperación y el terror de los padres, se hagan las denuncias, así, ellos, garantizan las no denuncias y reciben pronto los rescates por esos niños. Es impresionante que las autoridades y los policías argumenten que no se hacen las denuncias de esos hechos criminales y dicen que, por esas razones, no se puede combatir al crimen, pero resulta que cuando se hacen las denuncias, en pocos minutos, los delincuentes conocen de la misma y ellos se encargan de avisar por teléfono a las víctimas de que conocen sobre la denuncia y amenazan con asesinar o mutilar a los rehenes o bien, aumentan el precio del rescate y, esto, solamente demuestra que esos delincuentes están en estrecha relación y complicidad con las policías y las autoridades de la “inseguridad” y es, por esa razón, por la que nadie se atreve a denunciar este tipo de actos.

Es impresionante que cuando los funcionarios y policías de la “inseguridad pública” se reúnen en sus costosas juntas de “trabajo”, solo quedan en discursos y en la publicidad política y las declaraciones sin sentido, es decir, sin pies ni cabeza, que hacen ante los medios de comunicación” y, para colmo de su tontería, también, en el afán de encontrar justificaciones a su ineficiencia, dicen, que los responsables de que el delito aumente, son los medios y los periodistas ya que no “colaboran” para decir lo que los policías quieren decir o hacernos creer sobre sus investigaciones y claro está que, ante la impunidad y la prepotencia que manejan, les molesta cualquier elemento que les vigile o les denuncie sobre las trácalas, transas, corruptelas, ineficiencias y complicidades que hacen funcionarios y policías que solo saben reprimir o violentar derechos y garantías de los mexicanos.

La inseguridad es real a los niveles más sencillos, pero los que en verdad nos preocupan a todos son: los crímenes, los robos de vehículos, los de casas habitación, los de los ciudadanos, las violaciones, los asesinatos, el secuestro, el tráfico de influencias, la prepotencia y la impunidad de los policías y funcionarios de seguridad que ahora atropellan, roban, acusan y asesinan a los ciudadanos, con o sin motivo, porque tienen como pretexto de que vuelcan la culpa a los narcotraficantes o a los miembros del crimen organizado, cuando los ciudadanos sufrimos mucho más por esos atropellos, violaciones a nuestros derechos, garantías y, sobre todo, por la falta de defensa que tenemos ante los prepotentes funcionarios de la “inseguridad pública” y los policías que, ahora, tienen patente de impunidad y de prepotencia en contra de los ciudadanos y no contra los delincuentes. Es más, muchos de los graves atropellos, robos, secuestros y asesinatos que se cometen diariamente ,son realizados por policías y funcionarios de la “inseguridad pública” y éstos dicen que son provocados por los delincuentes y, con ello, generan la confusión y garantizan la impunidad con la que actúan, como verdaderos criminales de las nuevas “brigadas Blancas” de la represión generalizada en todo el país.
Así es vergonzoso saber que se han gastado recursos multimillonarios, adicionales, para fortalecer a los cuerpos de policía y a los especiales paramilitares que en vez de servir a la sociedad, son los que han generalizado los atropellos y violaciones a los derecho y garantías constitucionales, como si viviéramos en un estado dictatorial, de “sitio” o de guerra, donde los derechos y las garantías se suspenden y se privilegia la represión indiscriminada en contra de inocentes o de culpables, con la misma brutalidad y violencia que vemos todos los días en las calles y las zonas marginadas de las ciudades. Por esa razón, en muchos sitios, los marginados y los pobres, prefieren brindar apoyos a los grupos de la delincuencia organizada, porque les ven como los “Robin Hood” que les protegen y les brindan justicia que les son negadas y arrebatadas por los policías, los funcionarios, los políticos y el gobierno, con la política represiva y no preventiva que debe adoptar, para garantizar la seguridad que se ha perdido gracias a la ineficiencia, complicidad y corruptelas de los funcionarios, policías y políticos que, ahora, aumentan los gastos presupuestales, solamente para fortalecer a sus equipos represivos contra la sociedad.