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lunes, 25 de octubre de 2010

MATANZAS EN CIUDAD JUÁREZ...‏

Comentamos que los grupos tradicionales del narcotráfico y los grupos que normalmente, desde las filas de alta burocracia, el empresariado, financieros, especuladores financieros, banqueros, políticos y los policías que estaban en la complicidad y las corruptelas con los miembros del crimen organizado, hoy, han perdido todo control y aumentan los grupos tipo de las MARAS SALVATRUCHAS, CON INTEGRANTES MEXICANOS QUE TIENEN ESTE MISMO NIVEL Y SI BIEN, ANTERIORMENTE SE PRESTABAN A REALIZAR LOS “TRABAJOS” PARA LOS POLICÌAS O PARA LOS DELINCUENTES EN EL COBRO DE PLAZAS, tráfico de drogas, gentes, mercancías, armas, vehículos, hoy, son esos pequeños grupos que, sin control, independientes, se lanzan a realizar el trabajo que anteriormente contrataban, por su cuenta y riesgo, de tal suerte que hoy los grupos de sicarios son grupos de jóvenes que piensan que es mejor vivir lo que se pueda en las “mejores condiciones” que les dan los recursos del crimen o morir, porque finalmente, no tenían muchas esperanzas de hacerlo y si continuaban en las condiciones en que se desarrollan, sienten que están “muertos en vida”, por tanto vemos que esos grupos, nuevos grupos que nacen en las colonias y zonas marginadas, que se agrupan con niños de la calle o con jóvenes viciosos, son los que hoy realizan las matanzas y hacen los secuestros y trafican con drogas, controlan la prostitución, el tráfico de gentes y la compra venta de armas que llegan no solamente de los Estados Unidos sino que también nos llegan de las reservas de los grupos de la guerrilla de sur y centro América. La prueba la tenemos en Ciudad Juárez, donde la matanza, dicen los testigos de muchos jovencitos en una fiesta familiar, la realizan sicarios jóvenes, “mocosos”, de esos que hoy se sienten protegidos e intocables porque están agrupados en los grupos de las bandas de Maras mexicanos y cuentan con la protección de muchos policías que  cobran en sus nóminas…
 
         César Duarte, gobernador de Chihuahua y Héctor, “El Teto”, Murguía, presidente de Ciudad Juárez, realizan, desde el inicio de sus mandatos, acciones encaminadas a favorecer la prevención y a alentar los empleos, las becas para estudiantes, mayor seguridad, en el tránsito de los juarenses, viviendas dignificadas, electrificación, servicios de pavimentación y agua potable en las zonas marginadas, sin embargo, se tienen que enfrentar a la demagogia, a la ineficiencia y transas de los funcionarios federales que desde sus escritorios dan discursos y declaraciones pero no hacen lo que deben hacer, ni aumentan ni proporcionan los presupuestos ordenados, dicen, por el mismo Presidente de la República, que ha declarado, en muchas ocasiones, que está para dar seguridad a la ciudad fronteriza y a sus habitantes… cuando todos saben que las policías solamente llegan, desde el centro, para hacer nuevos arreglos, robos y extorsiones, pero no para cumplir con su cometido, se pierden en las calles cuando llegan porque no conocen y se refugian en sus hoteles por miedo o por instrucciones de sus comandantes, porque no quieren sufrir pérdidas ni estar en las confrontaciones con este nuevo tipo de grupos integrados por jóvenes que saben que no tienen nada que perder y ven sus acciones como actos dignos para que otros los tomen como ejemplo y los pretendan superar en la violencia y agresividad… todos sabemos que la violencia institucional y las deformaciones e ineficiencias de los cuerpos de policía, solamente generan y propician mayor violencia que afecta a la población civil y por esto se han provocado la muerte de  miles de inocentes que, para el gobierno, son parte de los “DAÑOS COLATERALES” en la “guerra contra el crimen organizado”, cuando se sabe que el verdadero crimen organizado se encuentra en el seno del mismo gobierno  y que todo esto solamente es parte de los controles y ensayos que se realizan para la imposición de un estado parapolicíaco y paramilitar que garantice a los derechistas su estancia en el poder, cuando la población les ha perdido respeto y credibilidad.
         En fin, sabemos que los grupos y las pandillas tipo MARAS SALVATRRUCHAS MEXICANAS operan con tal violencia y ellos son los responsables de los asesinatos masivos y los secuestros, de la violencia, y el gobierno sigue en la tontería de no entender que tiene que cambiar sus criterios de operación y ni siquiera saben que esta violencia es hoy manejada y operada por estos grupos criminales de jóvenes. No hay servicios de inteligencia ni policías “científicos ni profesionales”, solo mediocres y hamponcetes…

miércoles, 13 de octubre de 2010

SE MIDE CON VARAS DIFERENTES...‏

Es increíble, pero mientras el presidente se encontraba perfectamente protegido por el Estado Mayor Presidencial y por miles de guaruras de la Policía Federal, en Ciudad Juárez, Chihuahua, la ciudad más insegura del mundo, cientos de pasajeros de las aerolíneas mexicanas estábamos siendo tratados como “delincuentes” por los ”eficientes guaruras de la PFP” que sin  mayor motivo que sus “latidas” hacían revisiones e interrogaban sin que estuviera alguna autoridad que diera fe de tales hechos, solamente porque los señores consideran que uno ”puede ocultar algo”, esto que les comento sucedió en la sala de revisión de pasajeros en tránsito el día de ayer, después de haber pasado mis cosas por los filtros no solo en Oaxaca sino en la misma Ciudad de México, tal parece que a los señores funcionarios de la PFP cualquier ciudadano o periodista que se atreve a escribir o comentar las cosas tal cual son, representan un peligro ,y por tanto, dan instrucciones para que nos “monitoreen” y se nos trate de intimidar en cualquier ocasión y medio, según me comentó el policía al que le reclamé tal proceder, mientras en todo el país, los mismos guaruras de la PFP, siguen matando gente, haciendo sus tratos con los delincuentes, continúan protegiendo a los mismos y haciendo negocios con ellos y, por tal motivo, se pretende que nos callemos, porque no les “gustan nuestros comentarios a sus jefes” y, sus jefes, pues tienen el poder, nos dicen y nos pueden lastimar cuando quieran o detener cuando se les venga en gana… solo porque estamos diciendo que en México, vivimos, en realidad, una dictadura de la policía y de los grupos paramilitares, no de los militares mexicanos que son dignos y leales a las instituciones del país.
 
         Ahora, según estos policías, de acuerdo al “artículo 21 de la Constitución” ,pueden detener e interrogar a los que ellos consideren sospechosos o cuando les “lata”, no hay investigaciones “cientìficas” como tanto presumen los funcionarios, no, hay “latidos y corazonadas” y basados en las mismas, los ciudadanos, estamos en manos de verdaderos guaruras que en vez de proteger la seguridad tratan de lastimar, amedrentar e intimidar a los ciudadanos para que entendamos que “ellos son la ley y por tanto pueden hacer lo que les venga en gana”… “total, señalan, que no les importa que se lleven las quejas a la CNDH, porque ellos no pueden hacer nada en su contra, solamente recomendaciones y, las recomendaciones, son como las llamadas a misa, va el que quiere”.
 
         Claro que los funcionarios y los políticos pueden estar tranquilos porque primero, los guaruras, no atentarán jamás en su contra, no les intimidarán, al contrario, les ponen a un grupo con pistolas y vehículos, gastos y sueldos para que los cuiden a ellos y sus familias, bueno, hasta las amantes o las niñeras tienen protección. El presidente y los gobernadores no conocen la realidad porque están en sus bunkers y no salen de ellos, así pueden estar tranquilos, tomando unas cervezas, compartiendo y dándose “baños de pueblo” en los partidos de la Selección Mexicana en Ciudad Juárez y claro, el presidente, “recomienda a los padres de familia de esa insegura ciudad que en vez de dejarlos en la calle, los cuiden para que nos les suceda nada”, como si los padres pudieran, con metadas de madre o con rezos, proteger la seguridad y la vida de sus hijos que tienen que estudiar o trabajar en las calles, donde la inseguridad y la violencia es la “ley”, tal como la prepotencia, la impunidad y el terrorismo represivo es la ley para los policías que creen que pueden violentar y violar las garantías y derechos de los mexicanos.
 
         Esto que escribimos lo hacemos totalmente consientes de que no tendremos respuesta alguna por parte de algún funcionario de la PFP, menos de Genaro García Luna que a pesar de considerarlo nuestro amigo sabemos que se encuentra subido en los tabiques del poder y rodeado de una enorme burbuja que le hace inaccesible a cualquier recomendación o queja de los ciudadanos… ojala le caiga el veinte de que el poder es por unos días y años, pero no es para siempre, que los amigos siempre serán loa amigos, pero que en política, los amigos, son de mentiras y los enemigos son de verdad.
 
         Sabemos que él es un funcionario que tiene buena fe, que cree en lo que hace, que considera que está sirviendo al país, pero por desgracia dicen los que saben que, el poder, marea a los inteligentes y esta es una enorme verdad y una gran tragedia para muchos funcionarios que se la creen… conocemos a una gran mayoría de sus colaboradores, sabemos que hacen su mejor esfuerzo, pero por desgracia, ellos, están metidos en sus oficinas y no ven la realidad de lo que hacen sus “comandantes y policías” a los que la gente no respeta ni quiere, simplemente, porque no se dan a respetar ni a querer, claro que entendemos que tienen que hacer su trabajo, pero no es su trabajo “guiarse por corazonadas, pensando en que cualquier ciudadano tiene que ser interrogado e intimidado sin razón alguna”, violando todos sus derechos y garantías constitucionales y olvidando que nadie está por encima de la ley ni puede violar, con impunidad, la Constitución y los derechos, garantías y deberes que a todos impone  en este país. Si hablamos de que tratamos de construir una policía “científica y respetuosa de los derechos humanos” deberíamos dar la muestra con los guaruras, no policías, que reaccionan con la intimidación, pensando en que pueden reprimir a cualquier ciudadano, solamente porque les dio la “corazonada”.
 
         Estamos viviendo en un estado de inseguridad y para ser francos la inseguridad no la generamos los ciudadanos, es la responsabilidad de la autoridad y de los funcionarios y de los políticos que han fallado en su obligación, compromiso y labor. Sabemos que las policías no solamente eran y son ineficientes, corruptas y cómplices de la delincuencia, lo siguen siendo a pesar de todos los esfuerzos y de las tareas de buena fe de algunos funcionarios como García Luna y muchos de sus colaboradores que han olvidado que: “la buena fe construye los empedrados del camino a los infiernos”, la realidad es esta, muchos funcionarios y políticos están haciendo el juego en la “seguridad” porque así les conviene y porque  hacen buenos negocios, tal como lo hacen con las empresas de “seguridad privada” que dejan utilidades enormes a los dueños de las mismas. Sabemos que muchos policías siguen en el gremio solamente porque así les conviene y porque de esa forma alcanzan su protección, impunidad y logran grandes utilidades en la corrupción y la complicidad con el crimen organizado… mientras tanto, los ciudadanos, tenemos que aguantar…

martes, 24 de febrero de 2009

PRETEXTOS PARA LA REPRESIÓN POLÍTICA


Mientras miles de transportistas hacen sus manifestaciones y “estrangulan” muchos caminos y pasos peatonales, mientras el dólar llega a los quince pesos y los sicarios de Chihuahua son ninguneados por el propio gobernador al asegurar que todo es producto de un problema vial y no de atentados, mientras Vicente Fox se da golpes de pecho, traga santos y caga diablos, alegando que se debe uno juntar con el presidente porque las cosas están muy feas y, los homenajes a la bandera, no pasan de ser normales sin mayor chiste, los mexicanos sabemos que las cosas no están como sostiene el presidente, para él y para su equipo, donde aseguran que no pasa nada y todo está bien, que no hay crisis, sino chillidos de marranos que no se aguantan cuando se aprietan algo las cosas.

Por otro lado, en varios medios de comunicación del sureste del país, en especial, el Diario DESPERTAR, editado en Oaxaca, sostiene que varios diputados de la comisión de seguridad sostienen que las guerrillas del sureste de México se nutren con los recursos del narcotráfico y que estas serán poderosas de tal forma que se convertirán en un serio conflicto político militar en poco tiempo. Esto, por supuesto que puede suceder, pero lo que resulta claro es que como lo hemos venido publicando, las policías políticas, han sostenido que, los movimientos sociales y políticos que se generan en las comunidades marginadas y empobrecidas, se deben “reprimir” por medio de la acción represiva implementada por la PFP y para ello, se han gestionado varios escenarios que se han desarrollado en Oaxaca, donde la APPO ha sido vital para este tipo de conflictos ligados con la sección 22 del magisterio. La realidad es que, en varios casos, en las protestas populares no han dejado de estar las manos sucias de varios ex gobernadores del estado que estaban interesados en que se eliminaran los documentos de los robos de su gestión y por ello, aliados con varios grupos del narcotráfico estatal, generaron los inicios de los conflictos sociales que, posteriormente, se les fueron de las manos y se volvieron independientes por medio de la organización social de la APPO y la intervención de la sección 22 del Sindicato de maestros. Dejando a un lado las maniobras de los políticos ligados con los grupos del narcotráfico en la entidad. Así, son ellos, los que implementan esa represión instrumentada por medio de la SSPF en toda la zona del sureste del país.

Es de tal forma los peligros que enfrentamos en México que debemos entender que, seguramente, el ejército mexicano tiende a ser desplazado de sus acciones de seguridad y se está creando una fuerza independiente como la operada en los “carabineros”, donde se implementaron los esquemas para dar el golpe de estado en contra de Salvador Allende. Así que no nos extrañe que, de un momento a otro, se generen las acciones de violencia que den paso a las intervenciones de las fuerzas militares de otros países interesadas en ocupar política, económica y militarmente a nuestro país, para poder explotar adecuadamente los recursos naturales que hasta el momento, los mexicanos, nos empeñamos en determinar que son parte de los bienes de la nación y no se deben dar a la explotación de las empresas privadas y trasnacionales.

Con este esquema se podrán eliminar desde ahora los brotes de inconformidad política y social que se generan en muchas partes del país, porque con el cuento de que se está luchando contra el crimen organizado y contra el narcotráfico y cualquier movimiento social y político se puede inducir de que está ligado a las narcoguerrillas se pueden aplicar todos los esquemas represivos, donde el respeto a los derechos humanos y ciudadanos consagrados en la Constitución, sean eliminados, porque así lo determinan las fuerzas policíacas políticas encargadas de la represión a nivel nacional.

Por esa razón parece que en todos los esquemas de violencia provocados por el narcotráfico se empeñan en mostrar de que los inculpados, son miembros formados en el Ejército Mexicano que han dejado los esquemas y se han incorporado a los grupos paramilitares de defensa de los narcotraficantes o de la delincuencia organizada en el país, cuando en verdad lo que más abundan son los ex policías y policías en activo en esos grupos de tal suerte que, en muchos casos, son ellos los verdaderos organizadores de tales grupos de poder, de tal suerte que son los que se incorporan con los narcoempresarios y narcofinancieros en el proceso de control de la delincuencia organizada y, con ello, intervienen en muchos lugares con los narcopolíticos en activo que dan extraordinarios resultados para sus operativos.

La realidad de las cosas es que, independientemente de la violencia o de la organización generada por los grupos de poder de la delincuencia en el país, lo que se está operando en México es el manejo de los esquemas represivos implementados por las policías políticas donde se desplazan a las fuerzas del ejército mexicano, provocando una gran desconfianza en la lealtad de sus elementos y miembros del grupo castrense. Lo que es claro es que, desde hace varios meses y años, desde los tiempos de Vicente Fox, se golpeaba intensamente la credibilidad y la confianza del ejército mexicano de tal suerte que, muchos de sus más importantes miembros fueron dados de baja para evitar que se manifestaran en contra por las acciones que se generaban desde el Ejecutivo, en contra de la mayor institución que garantiza la paz social en nuestro país y que ha demostrado siempre una gran lealtad institucional a las fuerzas políticas, salidas de los procesos electorales, a pesar de que, en muchos casos, se tuvieran dudas sobre los ganadores de un proceso.

Hoy, vemos la tragedia en la que se encuentra sumida Colombia, donde las fuerzas de la policía política tienen la desfachatez de espiar las llamadas del mismo presidente de la república y de muchos miembros de la oposición, miembros del ejército y comunicadores en ese país, al grado que el presidente, Álvaro Uribe, ha declarado que él jamás a dado la orden para que se realizara tal espionaje a nivel nacional y, por esa razón, ahora, están totalmente inseguros y en manos de lo que dicten los policías políticos que son los que en verdad se han adueñado del poder en aquel país. Esto es lo mismo que puede suceder en México de dejar a los policías políticos aumentar su fuerza represiva, su espionaje y sobre todo, con la capacidad de eliminar a cualquier político o grupo político, acusándole, con pruebas o sin ellas, de que se encuentran involucrados en cuestiones del narcotráfico o de delitos ligados a la delincuencia organizada. Así, en vez de tener un estado democrático, tendremos en el poder a un grupo de la policía política que será incondicional de los grupos internacionales que les brindan protección y les promueven su fuerza y la capacitación para que puedan mantener el control político, económico, social y paramilitar en el país.

Si el esquema de escándalo político penetra en el ánimo de las gentes con la convicción de que, los grupos de protesta sociales, están ligados a las guerrillas y éstas están obligadas en su lealtad a los grupos del narcotráfico o de la delincuencia organizada, veremos verdaderas masacres como las que se dieron en los tiempos de la “guerra sucia” y donde se dieron fuerza e impunidad a los grupos de las policías políticas para generalizar las represiones de tal forma que, el país, no puede curar las heridas de aquella etapa de violencia e impunidad, generada y operada por los grupos de las policías políticas y que estaban al servicio incondicional de muchos políticos mafiosos que son los que han sostenido el poder en México, por encima de la determinación del pueblo mexicano. La narcoviolencia, solamente, será el pretexto de la política represiva por parte de la policía política nacional… y esto, nos conducirá a un estado dictatorial, no a un gobierno democrático y libre.