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martes, 17 de agosto de 2010

Presentación libro Sócrates

Por José García Sánchez

El libro del Licenciado Sócrates Campos Lemus arroja una serie de reflexiones que a veces van contra la lógica, pero no por ello faltan a la verdad.

Se me ocurre, por ejemplo, preguntar ¿qué fue primero el delincuente o la cárcel?

Si primero fue el delincuente, ¿dónde aprendió a delinquir si no había penales ni reclusorios?

El delincuente no nace por generación espontánea, tampoco está en su información genética delinquir. Hay un elemento en el ambiente que lo conduce a cometer el delito.

Este factor no tiene origen social, tiene su raíz en el Estado, lo que es más preciso, en los gobiernos.

Un gobierno que se digne de serlo debe tener muchas responsabilidades, y esas responsabilidades deben implicar a todos los ciudadanos.

No hacerlo significa marginar. Si un Estado o un gobierno marginan a alguien, no nos extrañe que después ese “alguien” sea un delincuente.

La dinámica del Estado se ha extraviado a causa de los hombres que ocupan el gobierno. Es decir los políticos han terminado con la vocación de servicio que debe identificar a la práctica política y han perdido en el camino hacia el poder la sensibilidad humana.

Las dinámicas sociales, como la educación no puede dejar a nadie fuera de ella, porque un marginado de la educación es una persona con mayores posibilidades de ser un delincuente.

Aquí no estamos criminalizando la pobreza, sino a las instituciones, porque si las dinámicas sociales contaran con los valores suficientes para tener líderes que mostraran a los pueblos el camino con el ejemplo, la delincuencia no tendría las dimensiones actuales.

Si las dinámicas sociales que comprometen a los hombres a ejercer el poder tomaran más en serio sus responsabilidades no habría cárceles y por lo tanto no habría delincuentes.

La educación, la vivienda, la salud, son factores determinantes y esenciales para la vida. Pero no hay Estado actualmente que pueda garantizarlos a su población.

Así, el Estado justifica sus propias deficiencias creando el delito y para darle legitimidad erige cárceles. Empieza por los pobres y condena, incluso a la horca a los miserables que no pueden defenderse, convirtiendo al Estado en un delincuente institucional.

Si observamos en un camino de abajo hacia arriba a los miserables que delinque por necesidad y, de arriba hacia a los herederos del Estado que delinquen por la necesidad de perpetuarse en el poder, encontramos que los delincuentes ya no caben en las cárceles. Pero tras las rejas hay más miserables que herederos del poder, porque ellos todavía lo detentan.

El poder está ahora diversificado pero no compartido, y a eso suelen llamarle democracia, siempre y cuando ese poder no llegue a los pobres.

Ahora el poder lo posee el policía, el custodio, el director del penal, el banquero, el político (ni qué dudarlo), todos ellos tienen un trozo de poder, grande o pequeño es poder. Quienes no hayan heredado el poder, lo han conseguido en muchos casos, a partir de un delito, grande o pequeño, pero delito al fin y al cabo.

Dicen que el poder corrompe y que el poder absoluto corrompe absolutamente.

Esto quiere decir que no podemos ya medir la magnitud del poder por su fuerza sino por su violencia; ni por su cantidad sino por su contundencia. El poder no se califica por sus intenciones sino por sus hechos.

Decía un amigo mío, el poder siempre será de derecha, porque —parafraseando a Max Weber—, posee el monopolio de la violencia.

El poder no tolera todavía diferencias, porque en las diferencias es posible que nos identifiquemos. Todos somos tan diferentes que somos iguales y esa igualdad que evoca la democracia afecta al poder, lo hace débil.

Ahí están los disidentes tras las rejas. No necesariamente tienen que ser presos políticos o guerrilleros para cuestionar el poder, son sancionados por el autoritarismo y la intolerancia que un poder que sabe gobernar.

Los presos cuestionan, con su conducta, al poder y exponen sus deficiencias.

Esto lo deja muy claro Sócrates Campos Lemus en su texto.

Desde luego un testimonio, un análisis y algunas anécdotas que forman parte de nuestra historia nacional. También palabras salpicadas de buen humor.

Palabras tan ingeniosas y lúcidas como sólo aquellos que han vivido en las sombras pueden hacer brillar.

Gracias Sócrates.

jueves, 8 de julio de 2010

artículo de reflexiones...‏

DICEN QUE HACER PUBLICIDAD DE UNO, POR UNO MISMO, NO TIENE VALOR, SIN EMBARGO, TENEMOS QUE RECONOCER QUE DEBEMOS OPERAR CUALQUIER SISTEMA PARA LOGRAR COLOCAR LOS LIBROS: “¡QUE HABLEN LOS PRESOS!”, porque nosotros tenemos que patrocinar nuestras propias publicaciones, difícilmente las editoriales, controladas por los grandes negociantes de la empresa editorial y por los políticos, aceptan libros que critican al gobierno y solamente lo hacen cuando ven que les sirve a sus intereses. La realidad es que en esta obra: ¡QUE HABLEN LOS PRESOS! comento experiencias personales cuando estuve preso, como preso político, a raíz de la represión ejercida por el gobierno en contra del Movimiento Estudiantil Popular de 1968. Después de salvarnos, en forma por demás milagrosa, de estar recluidos y torturados en el Campo Militar Número Uno, llegamos a LECUMBERRI, el “Palacio Negro” construido por la dictadura porfirista y hoy, por acuerdo de José López Portillo, convertido en Archivo General de la Nación, donde se guardan los archivos confidenciales y otras truculencias y documentos terribles que, seguramente, algún día, saldrán a la luz, claro, cuando ya ninguno de los actores se encuentre con vida, solamente para escribir la historia como al gobierno o a los hombres del poder les convenga… así que, si solicitan un libro o más, deben saber que su precio de costo es de cien pesos y lo pueden solicitar a socrates_campos8@yahoo.com.mxproporcionándonos su nombre y dirección para hacerlo llegar a ustedes, ya les indicaremos la cuenta o la dirección a donde nos pueden hacer llegar su valioso donativo por la compra. Mil gracias. También, pueden contactarme al teléfono 018181550500 que corresponde a las oficinas del Quehacer, cuya página de internet es www.elquehacer.info donde podrán consultar algunos interesantes reportajes, entrevistas, notas, investigaciones y claro, nuevamente la publicidad personal, los artículos de reflexiones…

En fin, hoy, vemos además de las tragedias provocadas por las ineficiencias, intereses, transas, negocios, corruptelas, complicidades de políticos, financieros, especuladores, transas, ratas, delincuentes de cuello blanco, miembros de la delincuencia organizada ligados o no con policías, políticos y funcionarios, las tragedias provocadas por los fenómenos naturales, por las lluvias y por terremotos y, como en toda tragedia, los que sufren, los que no pueden defenderse, los que pagan las consecuencias y los costos son los jodidos, los miembros de la mayoría del infeliciaje nacional. Los políticos, los banqueros, los policías, los delincuentes de cuello blanco, los especuladores, los funcionarios, esos, no sufren y si por alguna extraña razón del destino sufren alguna tragedia y pierden sus propiedades o sufren enfermedades o se les inundad sus casas, ranchos y segundo hogar, no hay problema, por esto están en el poder y el poder se utiliza y no se comparte y así, con recursos públicos, les solucionan sus problemas, les brindan impunidad, seguridad y claro, tienen recursos y negocios con los que no deben de preocuparse por el pan nuestro de cada día o por al salud de sus familias o por la inseguridad de las mismas… ellos, son parte del poder y como miembros del poder, visitan las zonas afectadas para tener publicidad y hacernos creer que se preocupan por nuestro bienestar, cuando, solamente, hacen de la política y de la función pública un gran negocio y las labores propias de cualquier lupanar… creo que nadie recuerda o tiene información de que algún político ha sido asaltado, violado su casa o algún familiar, asesinado por la mafia o por la policía que también es mafia, pierdan sus fortunas, se les quemen o derrumben sus casas, ni siquiera las “casas chicas”, se invadan sus ranchos y pierdan su ganado, en fin, las tragedias no les llegan porque gozan de protección y de impunidad…

Y mientras, el infeliciaje, se destruye, se mediatiza, se derrumba, se incomoda, se conforma con el resentimiento social y mentando madres o contando chistes en contra de funcionarios, poderosos y políticos, sigue muriendo y viviendo en la miseria, la insalubridad, el hambre, la desocupación, el analfabetismo, la inseguridad y el terror… conformados y manipulados por medio de la “caja idiota” y claro, votando… para que nos sigan chingando. Votamos para seguir igual... de jodidos…y manipulados.